Danimann en POLONIA I

Y por qué ese "I"? pues porque tengo otros muchos viajes que colgar a Polonia, pero voy a empezar por el último.
Del 10 al 17 de mayo del 2008 estuvimos Natalia y yo de vacaciones en el Mar Báltico. Bueno, en sus playas. Pasamos varios días en Leba (en castellano pronunciado "Ueba") y en Swinoujscie (mejor no lo intento pronunciar), donde ya hemos parado en un par de ocasiones más.
Esta vez he dividido el viaje en varios aprtados, y así también os comento alguna que otra cosilla interesante.

Las fotos agrandadas están a 1.632 x 1.224 píxeles. Espero que os gusten!

20 de Mayo 2008




Leba y su playa

Leba está situado en lo que antes de la II guerra mundial era parte de Alemania, en lo que antes conoceríais como Prusia.
Las playas del Mar Báltico son muy largas y arenosas; predominan los grandes vientos, y uno puede aventurarse a meterse al agua, pero como que está fresquita!
Las playas acaban en frondosos bosques de coníferas, así que los visitantes tienen un poco de todo. En una ocasión nos cruzamos con una piara de (cochinos) jabalíes que salía de los bosques a darse un remojón en la playa. Los grabé en video y ya lo colgaré por ahí.
Las puestas de sol son preciosas y las interminables y lisas playas, muy lejos de estar abarrotadas, ofrecen una ocasión única de dar largos y relajantes paseos, sobre todo a la puesta del sol.
La estancia en hoteles (en casi cualquier casa cercana o próxima a la playa ofrecen alojamiento, supongo que más económico) y el mantenimiento está ya a casi niveles europeos (una birra de medio sale de 1,5 a 2€, y la noche en hotel de 3* por unos 50-80€ dependiendo de temporada). Aún así aún pueden comer y beber copiosamende 2 personas en restaurante por unos 15-20€ (en total).
Destaca aquí el hotel "Neptuno" (no era el nuestro), que es el único edificio que queda a escasos metros de la playa (y cuando digo escasos, me refiero a 20 - 30 metros). Construido en 1903 y con apariencia de castillo, te puedes pasar unas vacaciones dentro de lujo, supongo.
Al final encontramos también (no sin dificultades) los restos de una iglesia gótica del siglo XII. Los "restos" son un muro de adoquín practicamente inidentificables, pero la iglesia seguro que estaba muy bien.
El barco vikingo es un restaurante, y las carabelas son cervecerías. Por desgracia estaban cerrados...

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La base de misiles

Una de las excursiones indispensables en Leba son las dunas, a unos 7 km de la ciudad.
Pues como no teníamos tantas ganas de andar o sacar el coche, nos alquilamos unas bicicletas. Estaban algo destartaladas, pero cumplieron su función por 5€ el día cada una.
En llegando a la entrada del parque (es como un parque natural, la entrada son unos 0,5€/persona), me empecé a barruntar algo, pues la senda no era de baldosas amarillas, sino de placas de cemento, de las que usaba Adolfo en sus tiempos para construir autopistas.
Efectivamente, tras un par de kilómetros, nos encontramos con una base-museo de misiles V2 alemana, que tras la guerra fue adoptada por el ejército polaco para sus Meteor2 y 3, hasta ser definitivamente abandonadas hace ya algún tiempo.
Una visita muy interesante, que por desgracia sólo deja ver la mitad del complejo y se queda un poco corta. La mitad que no se puede ver, albergaba un cañón de calibre descomunal (algo así como el Gran Bertha). Otra nota negativa es que te sablean 4€ por entrar, pero supongo que los cuatro chavales que cuidan el recinto no tienen subvenciones gubernamentales, así que bueno, la base tampoco es algo que se vea todos los días...
La entrada a la base está flanqueada por las torretas de hormigón que sustentaban 2 grandes radares. Ahora flanquean una cervecería que no pude dejar de visitar.

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Las dunas

Una vez dejada atrás la base de misiles, y ya sin camino de cemento, acaba el viaje en unas grandes dunas de arena que no hay que perderse.
Por desgracia el que nos alquiló las bicis no nos dejó un candado y hubimos de cargar un trecho arenoso de unos 30 metros con ellas. Se nos hizo interminable!
Una vez allí es imprescindible subir a lo alto de la duna más alta y tirarse en la arena y luego bajar rodando duna abajo!

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El Búnker

Otra de las agradables sorpresas que tuvimos (y es que a mi me fascinan estos temas) fue al irnos de paseo otro día de camino al faro cercano a Leba (llamado "Stilo") sito junto a un barco encallado (de poco le serviría el faro entonces).
El faro quedaba muy lejos (10 km a pata) así que en vez de ir para allá, a poco de salir del pueblo nos desviamos del camino y nos adentramos en lo que se me antojaba sospechosamente una base militar alemana abandonada.
Bingo! los pilones de cemento, que otrora aguantaban el alambre de espino, delataban con acierto la presencia de una base militar, de hecho de enormes dimensiones.
La base estaba cercada por primero alambrada normal y luego por una segunda alambrada electrificada. la electrificada se reconoce por sus pilones de hormigón curvados y los aislantes cerámicos que han aguantado el paso del tiempo. Algún que otro hilo metálico se puede encontrar todavía.
Por lo visto, el ejército polaco también aprovechó estas instalaciones tras la II guerra mundial, y debió abandonarla definitivamente hace un par de décadas.
Parecía dedicado a vehículos (por una cocheras para camiones que encontramos) y había diversos búnqueres-oficina por las inmediaciones.
Tras un paseo, nos topamos con el bunker central, que parecía ejercer tambien funciones para automóviles. Posiblemente todo el complejo era un gran parque móvil, surcado por grandes calles de hormigón.
AL búnker se podía acceder sin problemas. Las fotos que véis que parecen un hospital saqueado, es lo que utilizaba yo para moverme por dentro sin pegarmela (a golpe de flash!), pues estaba más oscuro que el culo de un grillo.
Los carteles en polaco nos delataron que era algún tipo de base militar donde se empleaban materiales contaminantes. Encontramos un montón de juntas de caucho que parecía destinadas a sellar barriles de algún tipo...lagarto lagarto!

Ah! al faro llegamos al final por otro camino en coche, pero no nos molaba el sitio para aparcar y lo dejamos correr...

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Swinoujscie

Tras Leba, nos dirigimos siguiendo más o menos la costa en dirección a Alemania hasta llegar a Swinoujscie, a unos 220 Km.
Es la última ciudad polaca antes de la frontera con Alemania. Cuando pertenecía a ésta se llamaba “Swinemünde” (su nombre en alemán) y era uno de los lugares predilectos del pueblo para pasar las vacaciones y hacer curas de salud.
Para llegar a la playa es precioso tomar el ferry, ya que no hay puentes que conecten a la “isla” (que no lo es realmente) con el resto del litoral. Hay 2 puntos posibles para tomar el ferry y ambos son muy frecuentes y gratuitos.
Desde la desaparción de la frontera con Alemania, también es posible llegar en coche, desde Ahlbeck, la primera ciudad Alemana colindante con Swinoujscie.
La playa, el entorno y el paisaje es comparable a la de Leba, aunque aún no he encontrado vestigios militares de la II guerra. Los edificios del centro antiguo datan de finales de 1800, como está grabado en muchos de ellos.
Hay mucho turismo alemán (sobre todo de la 3ra edad) y están acondicionando mucho la playa y la “promenada” para facilitar su acceso y disfrute. Entre ello, un paseo muy bien acabado e iluminado a lo largo de la playa (al acabar ésta y empezar el bosque) con lo que se puede disfrutar de un buen paseo sin castigar posibles doloridas articulaciones.
En la playa podemos encontrar aún « canastos » de alquiler para tomar el sol. El orígen de éstos canastos se remontan también al siglo XIX y estaban destinados a proteger a sus 2 ocupantes de los fuertes vientos que a veces hacen acto de presencia, a la par de brindar sombra y otras muchas comodidades.
Hay bastante variedad de tenderetes, bares y restaurantes para pasar todo el día, o varios.
Hasta noviembre del 2007, fecha en la que también estuvimos aquí, sólo se podía pasear a lo largo de la playa hasta la valla que delimitaba la frontera con Alemania. Ahora ya se puede ir andando tranquilamente desde la playa de Swinoujscie a la de Ahlbeck, y así pasar de un país a otro en un bonito paseo al atardecer.
Interesantes para visitar son la promenada y sus barrios colindantes, la “concha” de conciertos, también construida a finales del s. XIX, el caso antiguo, la torre de la vieja iglesia, el puerto y el museo marino (1 € creo que costaba).

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MOLOOOOOOOO!!

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