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Danimann en ITALIA - Día 1 |
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Una vez dentro, hicimos como Vicente, hasta que vimos una gruesa cola que parecía no avanzar nada; habíamos llegado a la entrada de la Capilla Sixtina, o por lo menos al principio de su entrada. La Sixtina es para gente con (mucho) tiempo en el programa, y como nosotros no lo teníamos, pasamos (gracias a Natalia) dirécta y simplemente a ver la Basílica de San Pedro, que tampoco es moco de pavo.
Es grandísima y flipas con la cantidad de papas, pasados a mejor vida, convertidos en estatuas gigantescas de mármol que cuelgan por las paredes, con sus querubines, sus monaguillos, sus señoras con laureles en la cabeza y marcando pezón (o lo que sean) y todo el perifollo. El papa-estatua de Benedicto XV es sospechosamente parecido a Ratzinger! (mirad sino la foto). Quizás aprovechen los moldes y todo cuando le toque el turno de presentar informes directos al altísimo.
También me quedé con la duda si una estátua era un Papa o la Sota de Bastos...en serio.
Continúa...
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