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Danimann en ITALIA - Día 1 |
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Con ello cogimos el bus al lado del hotel hasta la parada de “Anagniga”, donde empieza (y acaba) una de las 2 líneas de metro romana. De allí nos bajamos casi delante del Vaticano. Tras sortear una calle llena de vendedores de gorras, recuerdos, refrescos y demás merchandising papal, y de los muchos guías que te enseñan de todo (de todo todo) en todos los idiomas a precios de chollo, oiga, pues logramos llegar a la entrada pública del Vaticano donde, horror!, había que franquear una tropa de guardias vaticanos o Carabinieri (ahora no recuerdo) provistos de detectores de metales igualitos a los de los aeropuertos.
Y porqué horror? Pues porque como el menda tiene vena de McGyver, lleva siempre a todos lados la mochila del inspector Gadget con todo el equipo del boy scout modélico; a saber: agua, tiritas, spray antimosquitos (recuerdod e Tailandia), paraguas (en serio), azucar, mechero, cerillas, linterna, un sinfín de cosas más que no os creeríais y...una multiusos suiza. Sip, justo lo que ponían a la entrada como ejemplo de lo que no te dejaban pasar.
Claro, volver al hotel nos arruinaba el prograna, dejar la navaja era así como imposible...Natalia se ofreció a esperar con el corpus delicti fuera del vaticano para que yo lo visitara, ya que ella ya lo conocía. Esta posibilidad la deseché de inmediato, por supuesto. Así que tan sólo quedaba intentar pasar desapercibido (ya me función en el “London Eye” donde los Bobbies te someten a un registro parecido). Así pues guardamos a la suiza en un bolsillo de la cámara de fotos esperando que entre el aluvión de turistas y objetos a escanear, pasara desapercibida...y tuvimos éxito!
Continúa...
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