El último día en Irlanda antes de regresar a casa, también lo pasamos con una
excursión en autobús. Más larga que la del día anterior y que nos llevó en un viaje a
través de varios pueblos típicos hasta los acantilados de Moher.
Por lo que me contó Natalia, hasta no hace mucho, se podía pasear hasta el mismo borde de los acantilados, pero
como parece ser que no debió quedar gran cosa de un turista que fue a parar en caida libre a las rocas de abajo, pues
ahora está todo acotado con un muro.
Entrar al complejo no cuesta nada, peeero, dejar el coche en el único parking en kilómetros a la redonda te
saldrá por 8€. Así que casi mejor ir a dedo o en bici...
Muy bonitos los riscos y los alrededores. Me quedé con muchas ganas de visitar el castillo de Bunratty, pero
sólo dejaron una pausa de 30 minutos para echar un par de fotos por fuera y un pis en el restaurante de al lado. Una
pena.
Este día lo pasó lloviendo...y nevando! y con unos copos como manzanas; ahora que nosotros huíamos de la
nevada Alemania...
A la vuelta por la noche, nuevo atracón de "fish & Chips" en nuestro local cutre favorito, unas birras de
despedida y a sobar.
Al día siguiente ya fue prácticamente levantarnos y pillar el bus para el aeropuerto.
En fin, un viaje corto pero muy recomendable!
VOLVER AL ÍNDICE GENERAL DEL VIAJE
Photo album created with Web Album Generator