¿Por qué pagar por un mal café 160 veces más de lo que les cuesta?
Pocos
negocios venden algo por encima de 160 veces su valor de coste. Es el caso del
aguaducho mal llamado café que te sirven en todo bar que lo pidas. Suelen
cobrarte por un café de 0,90€ a 1,5€ y se sabe que el precio de coste de una
taza de café rara vez supera los 4 céntimos.
Además no te sirven café, sino mierda. La calidad
del café vive su peor crisis de los últimos 30 años y amenaza la subsistencia
de 25 millones de familias de todo el mundo. Los precios de esta materia prima
están por los suelos y la calidad
del
producto, también. Néstor Osorio, que asumió recientemente la dirección de la
Organización Internacional del Café (OIC), advierte de que " el café que
se bebe en España es de muy baja calidad".
El café molido como el que sirven en los bares
contiene un 60% de materias ajenas al café, como harinas y sucedaneos de hoja
de café. La única garantía es comprar el café en grano entero y que lo muelan
delante de tí o hacerlo en casa. Incluso así, el café en grano está lejos de
ser de buena calidad, pero al menos no pagarás 160 veces más su valor. Una
solución puede ser hacerse en casa con una cafetera express y preparar en éstas
café molido de grano.
La tortura de
consumir en un bar
Es sorprendente el aguante de los consumidores en un
bar. A parte ya de tener que pagar por lo que consumen 160 veces más de lo que
deberían, soportan con aparente paciencia la tortura de los ruidos y la
aglomeración carcelaria del resto de los clientes.
El nivel de ruido en decibelios de los bares se
compara al de una zona de obras, y eso está muy lejos de ser aceptable en un
local que está pensado para descansar tomando una consumición.

Sólo alguien que le guste estar apretado contra la
multitud y rodeado de ruidos insoportables puede permanecer en un bar más de 10
minutos consumiendo lo que él cree que es café y pagando por ello 160 veces más
de lo que realmente vale.
El absurdo
movimiento de los camareros
Basta
observar con atención el movimiento de los camareros y personal de barra para
advertir que realmente se mueven mucho pero no hacen nada útil. Mucho ruido,
eso sí. Cambiar los vasos de sitio mil veces, pasar un trapo sucio por todas
las partes, caminar arriba y abajo de la barra, son todas tareas ajenas a lo
que se espera de éstos profesionales, que no es otra cosa que servir lo que se
les pide y cobrar por ello. Sobra tanta movilidad acompañada de ruido.
El bar o cafetería ideal sería aquel cuyos camareros
se mantuviesen quietos y en silencio y sirviesen y cobrasen en al acto cuando
se les pide. Ese hipotético bar (como el que se aprecia en la foto) debería
albergar pocos clientes para garantizar una mínima salud acústica y así poder
mantener una conversación con quién asistas a consumir sin levantar la voz. En
un bar así quizá merecería la pena el sacrificio de pagar por un mal café 160
veces más de lo que vale.
Sarna con
gusto, no pica.
A pesar de
todo la gente parece no pasarlo mal en los bares, quizá porque muchos lo
prefieren antes de soportar a la foca de su mujer en casa. Otras torturas
ejercidas a los consumidores de los bares son el hecho de no poder sentarse, no
disponer de un periódico, tener que esperar más de un minuto en ser servidos y
otro tanto en pagar la consumición. Aspirar los humos de la cocina y de los
fumadores. Escuchar el canal de televisión impuesto. Tener que pedir la llave
del servicio como si fuéramos toxicómanos y soportar la presencia de todo tipo
de especímenes característicos del estado de bienestar, o sea, la típica
familia feliz con el insoportable niño ruidoso caracoleando por las mesas, las
patéticas parejitas jóvenes hablando de su triste futuro atado a una hipoteca, las
busconas de barra, las buscapapás, las empapabragas venidas a menos, las
menopáusicas ludópatas cambiando más monedas para la máquina trapaperras, los
jubilados desahuciados tosiendo sus últimas bilis, etc.
| esto es pa cuadrar |
| esto es pa cuadrar |