Disparadores

Las primeras cámaras de placas no tenían disparador. Simplemente se retiraba una tapa de delante de la lente durante el tiempo necesario para la exposición (a veces minutos!) y luego se volvía a tapar.
Con el desarrollo de mejores materiales fotográficos, se crearon mejores objetivos que incluían un disparador que abría y cerraba el objetivo a voluntad, según las posibilidades de ajuste de tiempos del mismo (1 segundo, 1/25 de segundo, 1/100 de segundo, constante...)

Claro que el avance del disparador en el objetivo, también tenía una pega...nadie podía hacerse fotos a sí mismo, ya que se vería el brazo dirigido al objetivo apretando el resorte. O bien al apretar dicho resorte, se movía ligeramente el objetivo y la foto se echaba a perder.
Para solucionar ésto, a la par que los objetivos con disparador incorporado, se crearon los latiguillos disparadores que se enroscaban en lugares determinados del objetivo, cerca del resorte disparador en contancto directo con su maquinaria interna.
De esta manera se lograba sacar fotografías sin los inconvenientes de arriba, pues ya había cierta distancia hasta el disparador y la fuerza se aplicaba en un boton lejos del objetivo, eliminando así los posibles movimientos bruscos que estropearan la foto.

Los primeros disparadores disponían de una pera que insuflaba aire al émbolo disparador, pero los que más en voga estaban para las cámaras "particulares" era los que se componían de un "latiguillo" de metal accionado con el dedo por uno de sus extremos. El dedo impulsaba al latiguillo un par de milímetros (de 5mm a 1 cm, más o menos), que era la parte del cable que asomaba por el otro extremo (la parte enroscada a la cámara) y accionaba el disparador. Solían tener recubrimiento de tela, y el botón retornaba a su posición original por medio de un muelle.
Su tamaño varía desde los más diminutos posible, como el de la Kodak Retina I a los de medio metro y recubrimiento de acero, como el que véis en las fotos de abajo. Los más usuales tenía un tamaño de unos 5 - 10 cm.

Estos disparadores estuvieron en uso mientras hubo objetivos con disparador incorporado, o sea, hasta más o menos mediados de los 50. Tras esto, las cámaras ya venían con el disparador incorporado en la caja de la cámara y el latiguillo no fue ya necesario. Por supuesto hay excepciones!! La Leica empieza su andadura en 1925 y ya tenía disparador "moderno" y algunas cámaras, como las réflex TLR de "última hora" siguieron usando disparadores de este tipo.

Las cámaras pues que más echaron mano de este accesorios (que muchas veces era parte integrante de la cámara al comprarla) eran las cámaras de placas, las cámaras plegables de fuelle, las cámaras de cajón, y las cámaras réflex TLR.

En total tendré unos 8-10 latiguillos de varios tamaños en mi colección.


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